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domingo, 9 de junio de 2013

Aventura en cuatro ruedas


Mis tíos habían organizado una salida familiar para el día domingo. A mi papá le avisaron el viernes y desde luego, él no se negó a llevarnos. El lugar a donde iríamos era el misterio y esto hacia más emocionante las cosas.
Llegó el domingo. Estaba muy contenta, ya que me moría de ganas por salir. Tenía 11 años. Recuerdo que mi papá me regañó, ya que me decía que me pusiera suéter, pues al lugar donde iríamos hacia mucho frio, pero yo no quería. Emprendimos camino a casa de mis tíos. Cuándo llegamos, todos tenían unas mochilas de campamento. Después de que toda la familia se había reunido, partimos.
Cuando llegamos al misterioso lugar pregunté en donde estábamos. Mis padres me dijeron que en la marquesa.  Mi hermano y yo estábamos muy emocionados, pues era la primera vez que íbamos a un lugar así. Recuerdo que al ver que mis tíos y primos  que se subían alas cuatrimotos,  yo quería hacer lo mismo. Estaba de terca insistiéndole a mis padres que me dejaran subir, pero ellos me decían que no porque no sabía manejarlas. Hice mi berrinche y no le quería hablar a nadie. Uno de mis tíos me dijo que si me quería subir con el. Obviamente le dije que si. Voltee a ver a mis padres. Mi papá no hizo nada más que reírse, pero mi mamá me vio de una manera, que hasta le fecha no olvido su mirada.
Mientras iba con mi tío el me decía como manejarla. Disfruté tanto esa vuelta, que me quede con ganas de dar una yo solita. Mi hermano convenció a mis padres de que nos dejaran subir solos. Nos dejaron y yo la manejaba, pues me sentía muy autosuficiente. Íbamos a toda velocidad, pero a la hora de dar una vuelta, no disminuimos la velocidad. Esto provocó que saliéramos volando mi hermano y yo. La cuatrimoto calló encima de mi pierna. Yo caí sobre mi hermano. Me levanté y me  cercioré de tener nada. Vi a mi hermano y tampoco tenia nada. Todos mis tíos morían de risa, incluyendo a mis padres. Nadie fue a ayudarnos. Así que nos subimos de nuevo a la cuatrimoto y nos dirigimos con mis padres.  Mi papá nos preguntó que si estábamos bien. Nosotros le contestamos que si, que solo nos dolía el pie. Mi mamá me dijo que eso me buscaba por andar de necia, pero no me importó. Después dimos otras vueltas, pero ya no nos caímos. Todo fue muy divertido.


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